Historia de la escuela

De una pequeña idea a una gran familia: cómo empezó nuestra Mriya

Si las estrellas se encienden, significa que alguien lo necesita. Significa que es necesario que cada día se encienda al menos una estrella sobre la ciudad. Si las escuelas abren, significa que alguien lo necesita. Significa que es necesario...
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La fuente que dio vida al Sueño: El comienzo de un gran viaje

El 9 de octubre de 2010, la escuela ucraniana "Mriya" abrió sus puertas en Barcelona para los niños ucranianos que residen temporal o permanentemente en el extranjero. Esta escuela se fundó por iniciativa de Svitlana Shkolnaya, una profesora de talento que no es indiferente al destino de los niños ucranianos.

Con la ayuda de Meri Lich, Presidenta de la Asociación Casa Eslava, se creó en ella el Departamento Dzherelo de Ucrania, del que formaban parte Olga Dzyuban, Svitlana Rumak y Svitlana Shkolnaya. Sobre la base de las actividades de este departamento, se creó la escuela ucraniana "Mriya".

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Formación del equipo directivo y primeros nombramientos

En la asamblea general de padres, Svitlana Shkolna, profesora de la máxima categoría y autora de un programa de matemáticas para niños superdotados, fue elegida directora. Svitlana Rumak, profesora de la máxima categoría y metodóloga, fue nombrada subdirectora.

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Primeras aulas y apoyo espiritual a la comunidad

El 9 de octubre de 2010 comenzó a funcionar una escuela primaria en los locales de la Iglesia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro (100 Balmes). Los alumnos de 5º a 9º curso estudiaban simultáneamente en los locales de la Iglesia de Santa Mónica (La Rambla, 9). Los sacerdotes Ivan Levytskyi y Héctor Zimmer prestaron una gran ayuda en la organización del trabajo de la escuela.

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Una fuente de conocimiento y espiritualidad para toda la familia

La escuela se ha convertido en un centro de vida cultural y espiritual, una fuente de conocimiento no sólo para los alumnos sino también para sus padres, inmigrantes ucranianos en Cataluña. "Mriya" se ha convertido en la realización de las esperanzas de los padres de dar a sus hijos la oportunidad de aprender su lengua materna, la historia de su pueblo y de tocar el tesoro de la cultura y la espiritualidad ucranianas. Profesores entusiastas han acudido a la escuela, compartiendo sus conocimientos y su amor con los niños. Los niños se sintieron atraídos por Mriya como polillas por la luz. La escuela no es sólo un lugar donde aprenden, sino también donde se comunican con sus amigos, cantan, bailan y sueñan.

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Los primeros afines y el florecimiento del profesorado

La idea de crear la escuela y todas las dificultades de su primer año de funcionamiento fueron compartidas por personas afines: Nadiya Federlyain, Alla Surovtseva, Larysa Venglovska, Tetiana Sydir y Mariana Kalytka. En 2011, el personal docente de la escuela se enriqueció con profesores jóvenes, creativos y proactivos: Inna Androshchuk, Maria Gerasimenko, Halyna Seredyuk, Tetiana Dvoina, Nataliia Polishchuk y Halyna Stupak. Fue entonces cuando nació nuestro lema:

"¡Haced el bien, haced el bien, gente! ¡Plantad jardines para vuestros nietos! Criad y enseñad a los niños, porque ahora estamos en otro mundo, en otro destino... ¡Que no les duela nuestro dolor!".

Curso académico 2010-2011

La escuela tenía 8 profesores y 34 alumnos.

Curso 2011-2012

La escuela tenía 81 alumnos y 13 profesores. Se graduaron 7 alumnos de 9º curso y 14 de 11º, 8 de los cuales fueron a estudiar a la universidad.

2012-2013.

82 alumnos y 14 profesores. 11 graduados de 9º curso y 7 graduados de 11º curso (4 ingresaron en universidades). En el mismo año, el Departamento de Educación de Cataluña asignó locales para la escuela en el Instituto Turó de Roquetas (director del instituto Raúl Bru Lopez).